A compartir en internet, sí, pero con precaución

Nadie puede decir que Internet no ha cambiado nuestras vidas, una forma de comunicación se ha abierto y no sólo para los adultos, también para los jóvenes y niños.

La red puede servir para muchas cosas, tiene fines educativos, sociales, publicitarios e informativos, etcétera.

Según el estudio “La Generación Interactiva en Iberoamérica. Niños y adolescentes frente a las pantallas. Retos educativos y sociales”, el 42% de los chavos de 11 años prefieren internet a la tele y el porcentaje crece a 60%  en  los chicos de 14 a 15 años.

En otra encuesta (realizada por la AMIPCI) se revela que para el 92% de los niños y adolescentes de nuestro país el Internet es un medio de comunicación indispensable.

Sí, los chavitos tienen una vida paralela en la red, pasan un promedio de tres horas al día y son clasificados como Generación Net.

Pero no todo es miel y dulzura en la miel, también tiene su lado oscuro.

Antes de que piensen que vamos a satanizar el medio, queremos aclarar que simplemente estamos haciendo conciencia de que estas cosas suceden y de que hay que saber qué, cómo, cuándo y dónde subimos información (como datos personales y fotografías).

Según la Policía Federal Cibernética (basándose en investigaciones realizadas por la Unicef) en México, cada mes cerca de 100 niños son contactados por adultos “mal intencionados” vía internet. Sí, algunos terminan en redes de pornografía, turismo sexual, tráfico o trata de menores y prostitución.

Por eso mismo, queremos hacer un llamado a cuidar qué le decimos a quién y a poner límites a nuestra privacidad.

Si se nos antoja subir fotografías personales a redes como Facebook, sólo hay que tener cuidado de seleccionar las personas que tienen acceso a este material (es muy fácil, en: “cuenta”, “configuración de privacidad”, “personalizada”, y para que los álbumes fotográficos sean vistos sólo por algunos, “perfil” “fotos”, elige un álbum y ve a “privacidad del álbum”). Verán que sí se puede, el límite nos lo imponemos nosotros mismos: ¿qué tanto estamos dispuestos a que los demás sepan/conozcan de nosotros? (el mundo entero, incluido). Y no es que aseguremos que estas imágenes puedan ser vendidas en redes de pornografía, simplemente que hay que ser selectivos y cuidadosos con nuestra intimidad.

Si no nos creen, échenle un vistazo a este par de videos:

(básicamente es la misma campaña)

¿Creen que es exagerado? ¿Se quedan cortos?, ¿qué opinan?

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